Si al partir un huevo duro notas que la yema tiene un borde verdoso o gris, no es señal de que esté podrido ni de que sea peligroso. Es un fenómeno común que ocurre durante la cocción excesiva y tiene una explicación química muy clara.

Cuando un huevo se cocina por demasiado tiempo o a temperaturas muy altas, el azufre presente en la clara libera sulfuro de hidrógeno. Este gas reacciona con el hierro de la yema y forma sulfuro ferroso, un compuesto de color gris verdoso que aparece como un anillo alrededor de la yema.

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