El dolor lumbar y la ciática no suelen aparecer de un día para otro. Generalmente son el resultado de tensión acumulada, malas posturas, sedentarismo o sobrecarga muscular. Lo más frustrante es que ese dolor puede irradiarse hacia la cadera, el glúteo o la pierna, afectando actividades tan simples como caminar, dormir o sentarse.

La buena noticia es que, en muchos casos leves a moderados, no hace falta nada complicado para empezar a aliviarlo. Existe una técnica sencilla, segura y efectiva que ayuda a relajar la zona lumbar y disminuir la presión sobre el nervio ciático.

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