Esa sensación extraña de adormecimiento, cosquilleo u hormigueo en las manos o en los pies suele aparecer “de la nada”. A veces dura segundos, otras veces se repite con frecuencia. Muchas personas lo ignoran, pero cuando el cuerpo insiste, conviene escuchar.
¿Por qué ocurre esta sensación?
El adormecimiento y el hormigueo suelen estar relacionados con una alteración temporal o persistente de los nervios o la circulación. No siempre es grave, pero tampoco es casual.
Una de las causas más comunes es la compresión nerviosa, como dormir en mala postura, apoyar el brazo por mucho tiempo o cruzar las piernas durante horas. En estos casos, la sensación desaparece al cambiar de posición.
Problemas de circulación
Cuando la sangre no fluye correctamente hacia las extremidades, los nervios reciben menos oxígeno. Esto puede provocar hormigueo, entumecimiento o sensación de frío, especialmente en pies y manos.
La vida sedentaria, el tabaquismo y la presión arterial alterada influyen más de lo que parece.
Deficiencias nutricionales
La falta de vitaminas del complejo B, especialmente la B12, puede afectar directamente al sistema nervioso. El cuerpo avisa con hormigueo, debilidad o sensibilidad reducida.
Estrés y ansiedad
El sistema nervioso responde al estrés de formas curiosas. La hiperventilación, la tensión muscular y la ansiedad sostenida pueden generar estas sensaciones, incluso sin una causa física evidente.
Otras causas a considerar
El hormigueo frecuente también puede estar relacionado con problemas como diabetes, síndrome del túnel carpiano, alteraciones cervicales o lumbares, e incluso efectos secundarios de algunos medicamentos.
¿Cuándo deberías prestar más atención?
Es importante consultar a un profesional si el hormigueo:
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Es constante o empeora
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Afecta solo un lado del cuerpo
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Se acompaña de dolor, debilidad o pérdida de sensibilidad
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Interfiere con tus actividades diarias