La hinchazón en los pies no debería tomarse a la ligera. Cuando aparece de manera repetida, aumenta hacia el final del día o no cede con el descanso, suele ser una advertencia del organismo. En muchos casos está relacionada con edemas o retención de líquidos, situaciones que pueden reflejar desde hábitos cotidianos hasta problemas de salud que requieren atención.

La hinchazón se produce cuando el líquido se acumula en los tejidos porque la circulación venosa, el drenaje linfático o ciertos órganos no están trabajando de forma eficiente. Por efecto de la gravedad, los pies y tobillos son las zonas donde primero se nota este exceso.

Una causa frecuente es la insuficiencia venosa. Cuando las venas tienen dificultad para devolver la sangre al corazón, parte del líquido se filtra hacia los tejidos. Esto suele manifestarse con sensación de pesadez, tensión en la piel, brillo superficial y la típica marca que queda al presionar con el dedo. Si se mantiene en el tiempo, puede favorecer cambios en la piel y otras complicaciones.

El consumo elevado de sal también influye de forma importante. El sodio favorece la retención de agua, y el cuerpo tiende a acumularla en las extremidades inferiores. A esto se suman los cambios hormonales —como los del embarazo o el ciclo menstrual— que pueden intensificar la hinchazón de manera temporal.

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