Sangrados por la nariz: causas comunes, señales de alerta y qué hacer…
El sangrado por la nariz, también conocido como epistaxis, es algo más común de lo que parece. Puede ocurrir de forma repentina, sin dolor y en el momento menos esperado. Para la mayoría de las personas no es grave, pero cuando se repite con frecuencia o aparece sin una causa clara, el cuerpo podría estar enviando una señal que merece atención.
Entender por qué ocurre ayuda a reaccionar con calma y a saber cuándo es momento de preocuparse.
¿Por qué sangra la nariz con tanta facilidad?
La nariz tiene una gran cantidad de vasos sanguíneos muy pequeños y superficiales, especialmente en la parte anterior del tabique nasal. Estos vasos son frágiles y pueden romperse con facilidad ante estímulos simples.
Entre las causas más comunes están el clima seco, los cambios bruscos de temperatura, el uso frecuente de aire acondicionado o calefacción y la resequedad nasal. Cuando la mucosa se seca, pierde protección y los vasos se rompen con mayor facilidad.
Causas frecuentes de sangrados nasales
Además de la resequedad, los sangrados por la nariz pueden aparecer por:
Sonarse la nariz con fuerza
Resfriados, gripe o alergias
Rascarse o introducir objetos en la nariz
Golpes leves en el rostro
Infecciones respiratorias
En niños y adultos jóvenes, estas suelen ser las razones más habituales y no representan un peligro serio.
Cuando el sangrado no es tan inocente
Aunque la mayoría de los sangrados nasales son leves, hay situaciones en las que conviene prestar más atención. El sangrado puede estar relacionado con presión arterial alta, especialmente si ocurre de forma repentina y abundante.
También puede asociarse al uso de medicamentos anticoagulantes, problemas de coagulación, deficiencias nutricionales o alteraciones en los vasos sanguíneos.
Cuando el sangrado aparece sin causa aparente, se repite con frecuencia o es difícil de detener, no debe ignorarse.
Sangrados frecuentes: una señal que merece revisión
Un sangrado ocasional no suele ser preocupante. Pero si ocurre varias veces a la semana, si despierta por la noche o si aparece junto a otros síntomas como mareos, debilidad, palidez o fatiga, es importante consultar con un profesional.
El cuerpo rara vez insiste sin motivo. La repetición es una forma de llamar la atención.